Aquí estoy ,revuelta, conmovida, intentando sobrevivir a la mucha falta que me haces, te he escrito mil veces desde se que caiste como un rayo en este invierno penquista... He paseado por Portugal con tus recuerdos a cuestas, he estado en congresos, conversando y conociendo gentes diversas e interesantes, pero se que no estarás del otro lado del telefono y mis lágrimas se escapan sin remedio. Hace poco escribí pensando en la Tati Fariña y en la Silvia, que no están muertas, porque están en nuestros corazones...contigo me pasa que eres parte de mi, y estarás mientras viva en mis recuerdos, a ti no te puedo escribir una despedida.