martes, 26 de febrero de 2008

Las princesas de Pelantaro

La mayoría de las niñas tienen sus princesas, y yo, cuando era niña, tenía tres. Mis padres me leían cuentos que hacían volar mi imaginación con dragones, brujas y princesas. En este mundo tenia una amiga imaginaria, la selenita, que me acompañaba siempre desde su casa en la luna. Por supuesto mis padres eran la reina y el rey, y mis tíos, hermanos de mi madre, eran mis héroes favoritos. Uno de ellos me enseñaba a dibujar ya discutir de estética, el otro me contaba cuentos, me proponía adivinanzas y problemas para que los pensara y a la semana siguiente le diera solución. ….No recuerdo cuando exactamente, me empezó a llevar a la acera de enfrente, a una casa bonita de madera donde vivían tres jovencitas más bonitas aún, una de ellas era su novia, cosa que yo entendí años más tarde. Guardo vagos recuerdos de esas hermanas y esa casa, que en mi cabeza se entremezclan con historias de castillos, encantamientos, hadas y de princesas. Ellas eran jovencitas amables, con largas cabelleras, simpáticas, cultas, inteligentes, bonitas y tenían una sonrisa de hadas que iluminaba el firmamento.
Los años transcurren, en mi país hay dictadura, y el mundo de niña se confunde con los horrores del estado de excepción. Mis tíos son perseguidos, uno muere y el otro debe marchar al exilio; así que también y como tantos amigos de mis padres, las princesas desaparecen de mi vida.
El reloj sigue girando, estoy en Barcelona, me encuentro a la princesa- hada casualmente, pero tenemos poco tiempo para la charla…nos reconocemos y vuelve a desaparecer.
Justamente hoy hemos vuelto a contactarnos y me deja un dulce sabor de familia, de
sentirse parte de una misma historia, de haber estado del mismo bando.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Cara niña:
Me gustaron las princesas de Pelantaro.
Me gustaría volver un poco a esa época en que el sueño de la selenita era posible.Me asombro de pensar que esto que estoy haciendo,comentar tu blog,era impensable en aquellos años.Sigue escribiendo.Un gran abrazode la Oli.

Anónimo dijo...

la selenita, las princesas de pelantaro, recuerdo tu capa de centella que tanta gracia tenía, en día de temporales por esa ciudad nuestra que llovían elefantes, haciendo alusión al tito matamala.
¿sabes?, se que no es la época en que yo era una de esas princesas tuyas, pero me dieron ganas de serlo, sobretodo cuando la alesiña y yo te llevámos los cuadernos y nos quedábamos tardes enteras siendo parte de esa calle y de ese mundo tuyo.
escribe amiga, me encanta leerte.